ACERCA DE NOSOTROS

Nuestra filosofía

EL MOVIMIENTO ES NUESTRO IDIOMA COMÚN

En BABEL, el movimiento es nuestro idioma nativo: un medio universal para conectar cuerpos, historias y causas. Nuestro trabajo surgió de una búsqueda de pertenencia: la nostalgia por los plátanos en un nuevo vecindario y el deseo de fusionar las raíces culturales con la expresión contemporánea. Integramos el realismo mágico, la psicología somática y los micromovimientos en cada pieza, impregnando nuestra coreografía con una narrativa cruda.

Nuestras obras teatrales, junto con nuestras películas de danza, giran en torno a una misma pregunta: ¿cómo puede el movimiento transformar el aislamiento en conexión? Centradas en el Alto Manhattan, nuestras representaciones son narrativas vivas: cada gesto es una llamada a la empatía, y cada secuencia actúa como un puente entre el arte y la defensa de causas sociales.

Desde su fundación en Nueva York en 2017, BABEL ha utilizado la danza como un lenguaje unificador para recuperar la salud mental, fomentar la empatía y tender puentes entre comunidades. La primera función de larga duración de la compañía agotó las entradas en su estreno, lo que consolidó a BABEL como una fuerza dinámica en el panorama de la danza neoyorquina. Bajo la dirección artística de la coreógrafa chipriota-puertorriqueña Sarah Panayiotou Leñador, BABEL ha ampliado su impacto más allá del escenario. La compañía crea espectáculos que invitan a la reflexión, produce películas de danza para organizaciones de justicia social, lleva a cabo talleres de expresión corporal para sobrevivientes de traumas y ofrece programas de mentoría para jóvenes BIPOC en el Alto Manhattan.

Estados Unidos, No me conoces (2018)

 
 

Foto de Corey Hayes

Nuestro fundador

Sarah Panayiotou Leñador

Sarah Panayiotou Leñador es una bailarina contemporánea y coreógrafa chipriota-puertorriqueña conocida por sus innovadoras contribuciones artísticas y sus iniciativas orientadas a la comunidad. Su pasión por la danza se despertó en su juventud, cuando un problema del habla limitaba su comunicación verbal, lo que impulsó su compromiso de expresar verdades universales, tender puentes y amplificar las voces de la comunidad a través del movimiento. Su trabajo coreográfico integra la psicología somática, los micromovimientos y elementos del realismo mágico, diseñando narrativas cautivadoras que combinan la expresión artística con la defensa de causas sociales.